CUATRO MUESTRAS DE CARIÑO

4 GRANDES MUESTRAS DE CARIÑO

Eloy Jáuregui: el resucitado

Testimonio afectuoso de los alumnos a mis talleres de Periodismo literario luego de termino uno de los cursos. (E.J.)

Perfil maestro

Con Virgilio en el Infierno

Cuando ya me había resignado a escribir con las patas, la gran pandemia del siglo XXI me otorgó la que quizá sería mi última oportunidad. Esta es la historia de mi encuentro con el mejor profesor y cronista del Perú.

Por Carla Colona G.

Eloy Jáuregui, lingüista, cronista, profesor universitario, nació hace 67 años en Surquillo cuando aún era un barrio de los extramuros de Miraflores y San Isidro. Vecino de la calle Dante, Jáuregui con su libreta y su lapicero fungió de Virgilio de barrio para sus compañeros de Hora Zero.

En los años 80 lo vi en algunos recitales de poesía, era yo una quinceañera universitaria, jamás pude acercarme.  Él era mucho mayor que yo, siempre con chalina, siempre de negro con un toque brillante rojo. Con una sonrisa torcida hacia la izquierda, sin mostrar los dientes, Jáuregui formaba parte de esa brillante camada de poetas malditos que leía una y otra vez. Mucho peligro para una provinciana aspirante a periodista.

Hace tres meses, confinada en mi casa como todo el planeta, leí un post de un amigo periodista:

Jáuregui el cronista lucha por su vida y necesita de la ayuda de sus amigos y de sus lectores para solventar su tratamiento contra el Covid19.

Contra mi costumbre hice click y en unos segundos estaba depositando un buen número de soles mientras cruzaba los dedos. Que no se muera pensé. Todavía no sé escribir.

El 18 de junio, la agencia de Noticias Andina titulaba jubilosa

¡La mejor noticia! Eloy Jáuregui venció el Covid19.

Era una noticia fija pues una semana antes Jáuregui ya había amenazado en su insolente estilo

El Covid no me va a matar.

El 25 de junio otro post me avisaba del inicio de un curso de Periodismo Literario a cargo de Eloy Jáuregui, el resucitado. Otra vez me vi haciendo clik en la ficha de inscripción. Voy a aprender a escribir, recé, Virgilio estará allí para guiarme. Y será virtual. Mi esposo celebró con una copa de vino la vida del poeta.

LETRAS

La crónica se llama Eloy

Escribe Elga Chuquizuta

Eloy Jáuregui nos toma el pelo de tanto en tanto durante el curso virtual que dirige. De no ser por los micrófonos silenciados del programa de videoconferencias, las carcajadas hubiesen estallado, como seguramente ocurría en las clases presenciales de periodismo literario que dictaba en la antigua normalidad.

Eloy, el escritor cuyos libros se escuchan cuando se leen, es dueño de una prosa musical, con notas de salsa, mambo y bolero, que contagia. Es autor de crónicas de corte cinematográfico, que cuentan historias, escena por escena.

Eloy ha trajinado en el periodismo desde los 80, cuando las historias cobraban vida en carillas y máquinas de escribir. Antes ya era un consagrado poeta del movimiento Hora Zero, al que llama La Pandilla Salvaje. Hoy, diestro en el uso de herramientas digitales, sigue dejando huella, por su estilo, por su verbo festivo, en el país y fuera de éste. Por eso, cuando en el Perú se habla de crónica, se habla de Eloy Jáuregui.

P.D. Con cariño y agradecimiento.

Renacer y contagio

Pa’ Bravo, el Maestro

El retorno de Eloy Jáuregui. El gran cronista, el cínico (amante del cine) venció al letal coronavirus. Eloy volvió al plácido romance con la pluma y la docencia. Me contagió de otro virus.

Escribe Greta Cano

Eloy Jáuregui, las citas con el escritor y sus enseñanzas, eran los

sábados de agosto del 2020. La sensación de cada jornada era como

un vino recién abierto y había que disfrutarlo. “El cachetón” renació,

esta vez, en Lima, entre Camaná y Quilca, en su mesa 5. Los amantes

de la escritura lo teníamos en frente y nos embebíamos de lecturas,

para lograr la crónica perfecta.

Su voz potente y alegre. Del coronavirus, ni rastro. De seguro, el virus

que solo sabe de muerte, salió espantado de él. Eloy es amante de la

vida, del bolero, de la salsa, es pelotero, un gran cronista y esta

historia, la tenía que contar. Pa’ Bravo, el Maestro

¿A quién tienen que cautivar con su texto? A mí, a mí. Repetía. Lo

cual era un gran reto. Solo él y entre sus letras, sabe quién lo hizo. Yo

solo agradezco por su vida, porque me inyectó y contagió hasta las

venas, el otro virus. La pasión por la crónica.

Historias

Volviendo de coquetear con la muerte

Escrito por: Dixie Arlyn Arteaga Quiroz

Periodista, cronistas, escritor y docente, Eloy Jáuregui vio de cerca la muerte. El COVID-19 se la  presentó. Bailó y coqueteó con ella durante varias semanas, pero finalmente no logró seducirlo. No hicieron click. Los médicos, la medicina natural, sus amigos y Dios no quisieron hacer el papel de celestina y acabaron con el romance.

Se repone aún de esa triste experiencia, pero no pierde el tiempo. Sigue en confinamiento y ha vuelto a las andanzas. Ha dictado talleres de Periodismo Literario, ha publicado un libro, viene escribiendo otro, y está más activo que nunca en las redes sociales.

El cronista ha confesado que le tiene miedo al dolor que produce el COVID-19.  ¿Y quién no tiene miedo a los estragos que podría dejar en nuestros cuerpos el virus de moda? me pregunto. Ahora siente que le faltan horas para vivir. A nosotros nos faltan horas para leerlo.

Acerca de cangrejo negro

Cronista, poeta y profesor universitario
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Una respuesta a CUATRO MUESTRAS DE CARIÑO

  1. Leerme en su blog es un privilegio. ¡Gracias maestro por sus enseñanzas!

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