Héroes bizarros 57

RUBÉN BLADES:

Vida Maestra

Un texto de ELOY JÁUREGUI

 

blades 0

Documental Yo No Me Llamo Rubén Blades celebra 50 años del artista panameño. Se ve en el Festival de Cine de Lima. / Revista CARETAS.

.

1.

Que la cinta “Yo No Me Llamo Rubén Blades” haya sido escogida como muestra para inaugurar el 22 Festival de Cine de Lima de la PUCP no es un tema intrascendente. Y es que el documental del panameño Abner Benaim tiene su encanto. En él se acompaña a uno de los músicos más importantes de Latinoamérica en un recorrido a través de su carrera de medio siglo, en el momento que decide hacer sus últimos años de giras.

El documental, bien logrado, nos muestra a Blades, recordando momentos destacados de su carrera sobre los escenarios y cómo entró en el mundo de la música “sin esperarlo”, justo después de acabar sus estudios de abogacía en Estados Unidos, país al que llegó tras el exilio de su familia de Panamá en la época del exgeneral Manuel Antonio Noriega. El artista panameño emociona con sus historias sobre sus actuaciones en países como Argentina o Uruguay en la época de las dictaduras militares latinoamericanas, donde él acudía con letras que eran un grito de libertad, y sobre la incertidumbre por la reacción del público.

Con este documental, Benaim traslada las palabras de Blades a imágenes para retratar “las dos vidas del artista”, esa cara íntima y personal en el espacio de su casa, junto a la transformación que para él supone subirse a un escenario y presentarse ante miles de personas.

Blades 1

2.

Y es que Rubén Blades es un ser especial y un artista total. Blades es un cronista sonoro. Aquello quedó demostrado desde su ópera popular “Maestra vida”. O cuando en 1978 grabó junto a  Willie Colón la producción “Siembra”, donde jamás imaginó que ese disco sería el nuevo evangelio de la rumba y que uno de los temas, Pedro Navaja, junto al Caín bíblico, se convertía en un personaje propio de las sagradas escrituras.

Blades lo ha dicho siempre cuando le preguntan si la música sirve para cambiar algo. Él contesta que no; que en todo caso sólo sirve para que nos sintamos menos solos, para sobrevivir a los miedos, a las dudas. Así, puedo asegurar que Blades sería autor de esta frase: “Se narra lo que se ve, se canta lo que se vive”.

Blades es autor, cantor, actor y político. Como dijera Carlos Monsiváis respecto a Salsa, sabor y control, texto del sociólogo y musicólogo puertorriqueño Ángel G. Quintero Rivera, el son, la salsa y, en general, la música afroantillana son a su manera, factores de liberación, pero no por eso menos gozosos y cachondos.

Blades 2

El realizador Abner Benaim y Blades en NY.

3.

Y Blades sabe que a principios del siglo XX, la cultura popular era un concepto inexistente, algo inconcebible y deleznable en el caso de que alguien la quisiera percibir. Ahora, en el s. XXI, lo popular, y muy especialmente la música, se revisan y se reconocen de manera casi devocional. De otra manera no se entiende como Blades estudió en Harvard y como la complejidad de la música caribeña exige nuevos Alejo Carpentier, otros Nicolás Guillen, traductores de lo popular y su geografía de resistencia frente a la industria del consumo.

Así, en materia de alta cultura y cultura popular, ya no hay fronteras porque, ya no hay moral oficial y el barrio -ese territorio sagrado de la alegría comunitaria-, teje su lenguaje brillante a pesar de su falta o abuso de proteínas. Conversando con Rubén la enésima vez que visitó Lima, siempre lo vimos con un sello: “Mañana comenzamos de nuevo”.

Es que su obra se inscribe en esa gramática –lengua y labios, bigotes y vellos púbicos– del ‘barrunto’. Y es el ingrediente más excitante del catastro erótico, Blades la conoce, de ahí que sus composiciones constituyen un universo poético que, con independencia del tema que traten, sintetizan en un mismo texto la rabia, la ternura, el orgullo y la esperanza, mediatizados por un peculiar sentido del humor y la alegría debajo de la cintura del baile.

blades 3

4.

Blades durante una carrera de 50 años, además de la forma global de abordar los diversos temas: amor, nostalgia, juego, rumba, gastronomía, sexualidad, religión, violencia y muerte, que ya de por sí es muy sui generis, inventa la lírica en el son –ojo, es hijo de cubana– y la salsa suele estar salpicada de palabras extrañas para la lógica lingüística del español. Ella es el corpus de la esquina, de la calle, por lo que se hace necesario dilucidar algunos aspectos de este lenguaje para entender mejor la fuerza de su expresión y, en suma, para gozar y vacilar plenamente dicha música y sus actores.

Por ello recuerdo una entrevista en la que Blades contaba que en cierta ocasión Carlos Fuentes le dijo que admiraba su capacidad de síntesis, porque en un tiempo estrecho de siete minutos él podía desarrollar una historia que al escritor mexicano le hubiera llevado sus buenos años y miles de cuartillas. Y agregaba el panameño: “Si tú analizas mi trabajo y lo comparas álbum por álbum, vas a ver la pintura de una realidad urbana, y eso es un trabajo en proceso, pero las partes que están más o menos completas las he ido cortando para armar.

Finalmente, no es casual que Rubén Blades haya ganado hace unos años el premio Grammy con “Mundo” en la categoría de World Music y ya no sea sólo aquel maestro de la salsa de esquina –no olvidar que en 1987 graba Agua de Luna con letras de Gabriel García Márquez–. Este Blades, entonces, es el romancero de nuestro siglo. Un gran músico popular que aprovechó los diferentes estilos, géneros y aires de las sinfonías de todas las esquinas de los barrios del mundo que en el fundamentalismo del sabor, saben que su cielo está entre la vereda y el corazón.

Blades 6

 

(Tomado de la crónica del mismo nombre publicada en la revista CARETAS el 9 de agosto del 2018.  http://caretas.pe/culturales/83755-vida_maestra )

Anuncios

Acerca de cangrejo negro

Cronista, poeta y profesor universitario
Esta entrada fue publicada en Cangrejo Negro / Eloy Jaúregui, Crónicas, Cultura popular, Eloy Jáuregui cronista, La crónica ya tiene Nobel, La Habana con Eloy Jáuregui, Literatura de la no ficción, Narrativa peruana, Periodismo literario, Periodismo narrativo, Rubén Blades por Eloy Jáuregui, Rubén Blades, el documental. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s