LIMEÑENSES 49

Lima 11.30 horas

AVENIDA ABANCAY, BABILONIA

Una crónica de Eloy Jáuregui

Av. Abancay

Avenida Abancay. Circa 1950. Al frente el Ministerio Público.

1.

Un enorme gallinazo observa la Avenida Abancay desde la cumbre de la hoy llamada Biblioteca Pública de Lima. El ave es una metáfora de fibra de vidrio de la artista plástica Cristina Planas y se instaló sobre aquella calle y mirando al Ministerio Público para erradicar la corrupción, la impunidad y los antivalores que asolan Lima. Cierto, el gallinazo limeño es carroñero y desde siempre se encargó de engullir en grandes bandadas la basura y las inmundicias. Frente a la gran vía, incluso acompaña a San Francisco de Lima, ahora llamado “El patrón de la ecología” en un nuevo afán de limpieza inveterada. La Av. Abancay, no obstante, es inmune a cualquier campaña sanitaria, peor, su estructura es la madre de la informalidad y la descomposición de una ciudad que ha perdido su centro.

Ya lo contaba que el propietario de la pollería “Norky’s” de la Avenida Abancay –venciendo el conjuro del tiempo–  inventó la posmodernidad al mejor estilo de Jean Baudrillard o Gilles Deleuzes. El dueño era un ciudadano nikkei y puso de moda “el pollo efímero” mientras su establecimiento se hacía foco esplendoroso que iluminaba la avenida en la década de los noventa. El “Norky’s” buscaba plusvalía y distinción y adoptó desde Japón el uso de atractivas geishas y desde China el decoro del feng shui, aquella estética de la doctrina taoísta que se mezcló con la publicidad chicha y así consolidó el design orgánico. De esta manera y no de otra, la pollería, el edificio del ministerio de Educación y el Congreso de la República le dieron prez y solera a la vía donde hoy todavía se traslada la vieja capital monumental y el tráfago de la Lima acholada y achorada.

La avenida Abancay tiene apenas 11 cuadras y ciertos lugareños le adicionan una legua más en dirección al monumento a Manco Cápac. Y tienen razón, la avenida cruza el centro de Lima desde la bicentenaria Plaza de Acho, templo de la tauromaquia, la segunda más antigua del planeta, de linajes y solera, y la vía avanza con un caudal denso hacía los fastos más remotos de nuestra historia. Por ratos violenta, por instantes convulsa. Es decir, viene desde el coso español y remata frente al ágora incásica del emperador con el dedo erguido señalando un lupanar y sin más explicación. Aquí, cierto, late la ciudad transgredida, el espacio urbano tasajeado, la arteria esclerótica, la tripa negra o ducto de las ofertas del recurseo, los usos de la sobrevivencia, la reingeniería de la afectividad colectiva y en su trenzado, opera un discurso polisémico que no tiene que ver con tutías ni sacrosantas ortografías.

Avenida Ricardo Palma, ese sería el nombre correcto de este corredor en homenaje a un peruano de género y no Avenida Abancay en razón de la chifladura de cierto diputado del nacional-pacharaquismo en los tiempos de la república almidonada. Los viandantes realizaban el viaje como penosa letanía por la atribulada senda bautizada por un topónimo absurdo. La avenida tiene sinfonía afónica. Aquí ya pasó de moda ese hit de la sensiblería nacional del cantante Tongo, objeto/sujeto flatulento, entenado de la música peruana: «Sufre, peruano, sufre». Ahora la bandera del dolor-bicolor para el desarraigo explosivo la enarbola Travieso del Mantaro o Príncipe Acollino quienes le cantan a los de Caraz y a los de Pampacolca o a los de Huacrachico. Cierto, los oyen por Internet también los peruanos de Nueva Jersey, Caracas, Tokio, Sao Paulo o Buenos Aires. Peruanos en el oleaje perpetuo hacia la urbe. Del distrito a la provincia, de la provincia a la capital, de la capital a Miami.

 

lima-antigua-20

Esquina de Av. Abancay con La Colmena. Ministerio de Educación construyéndose. Circa 1956. Foto Lima Antigua.

2.

Polarizada Lima desde el huaico migratorio en la década de los cincuenta, el proceso de desplazamiento «chicha» ha consolidado un estilo neoandino más que tendencia de vida es una cómoda forma de muerte. Lima-País, desarticulado desde su forja, en la suculenta anorexia de la institucionalidad se empacha de la bulimia jurídica, la preciudadanía y los subpartidos políticos. Y la ciudad es un retrete antes que un retrato y la avenida Abancay una herida del llamado patriotismo económico y el Blu Ray BD-E5900 bamba de la dignidad bicolor.

No obstante, entre sus veredas, germina el neoliberalismo cachinero y opera el emporio altiplánico “Unicachi”; centro comercial de tres frentes en el cruce con los jirones Leticia y Montevideo. Un stand (un hueco o trinchera) de 2 por 1 y medio cuesta al contado 8 mil dólares. Si quieres a plazos, pagas 2 mil dólares y el resto te esquilma el Banco Financiero. Al frente funciona l galería “5 Continentes”. Tiene facha de galpón nazi y si uno quiere dedicarse al pirateo o el bambismo comercial, un stand se lo alquilan por 100 dólares pero hay que dejar para el adelanto y la garantía. Después, usted puede dedicarse al mercadeo de celulares de última generación de dudoso origen igual que en El Sótano de Grau, Malvinas (Mesa Redonda) y La Cachina.

El viandante llega a comprar un El iPhone 4S o un smartphone Samsung Galaxy S2 y aunque no están en las vitrinas, se consiguen hasta por 2,00o Soles. Ese es el negocio de hoy aunque en el emporio uno encuentra la venta legal de los CDs piratas desde Agumarina y hasta Clavito y sus Chelas y hasta todo el menú de Netflix del 2016: Narcos (Temporada 2), Marvel’s Luke Cage (Temporada 1) e incluso la recién estrenada Easy.  Amén de de las seríes norteamericanas de ABC, CBS, CW, FOX y NBC o  los clásicos “Juego de tronos”, “The following”, “The Walking” y “Californication”.

capon

3.

La vía tiene memoria y fastos oficiales. Junto al mendrugo del misio y las construcciones privadas, se yergue el edificio imponente del Congreso. Construcción gálica del tarjetazo, arca yuxtapuesta de planos y parches legislativos hoy con un brillo opacado. Sin ideas ni teorías políticas, sus representantes son ahora los hijos putativos de la coyuntura y la construcción se derrumba en la monserga del día a día. Más allá, el Ministerio Público y la Fiscalía de la Nación ocupan los antros sagrados de lo que fuera el Ministerio de Economía y Finanzas, el súper despacho que administró a su tiempo la pobreza sagrada de la patria.  Pero un hijo del Perú tiene en la avenida Abancay su referente para ser oficial y formal. A unos metros de la avenida, se levanta otro complejo obligatorio: la Reniec. Uno puede carecer de proteínas, calcio y tatuajes pero jamás del DNI. Y para ser dueño del DNI hay que entregar una foto con fondo blanco aunque se tenga la conciencia negra.

Así, los vendedores ambulantes lo asaltan a uno con una muestra de retratos tamaño carnet y le prometen que en menos de 10 minutos uno sale mismo Brad Pitt o Antonio Banderas antes de la neumonía atípica. Recuerde que el  edificio más grande de Lima y el orgullo de los panzones del butifarrismo en tiempos de Odría, era el Ministerio de Educación. Hoy es sede de los juzgados civiles donde uno se divorcia de la que hoy le dice “la gorda”  y se casa ipso facto con la secretaria como en las mejoras familias. Entonces una marea de ambulantes le ofertan las cedulas de la notificación, otro documento obligatorio que ha devenido en valor emblemático para sentirse bien peruano.

Pero la avenida Abancay es más de lo que uno supone. En la Galería la Zona, entre Av. Abancay y el Jr. Puno, una tienda de 50m² se oferta en US$ 560,000. Usted decide, o intala su boutique o pone sus cebichería. Pero nadie puede negar que el sitio emblemático de la Av. Abancay son los siete locales de los Pollos Norky’s, bastión cívico-secular, piedra angular de la jama posmodernista, impostergable en tiempos del abordaje terapéutico del píloro con su desafiante ‘Combo ligth’ a 12.90 Soles, embarcadero para deglutir una pechuga de pollo a aviscerado con láser y a la parrilla, más una ensalada hidropónica, una Coca Cola y un portentoso helado de tres sabores.

lima-antigua-21

3.

Y cierto, aquí se consolidó la institución, la galería. Piedra filosofal del posfuncionalismo chicha y los maniquís Giorgio «coqui» Armani. Y la galería propició la economía «pyme». Se calcula que en el trapecio que forma el Mercado Central, Mesa Redonda y Polvos Azules -cortado de cuajo por la avenida Abancay- existen cerca de 75 galerías, 15 mil establecimientos y 250 hostales. Así, en este enclave se mueve al año más de 240 millones de dólares y se da trabajo a 28 mil peruanos sin posgrado de negocios en ESAN o la Universidad del Pacífico. El fenómeno comercial es único como es única la actitud cultural llamada «chicha» sin ánimo peyorativo.

Lo «chicha» deviene en una filosofía -del guaipe al trapeador- que no tiene “buen gusto” pero funciona. De lo amorfo emergente al efecto cortoplacista. Es el hijo amoral y natural de la república virtual. La diversidad y el multiculturalismo soldado al mapa oficial. El país posible viene. El otro, espera agazapado. El gusto es venal, el estilo muerde su cola. Hasta abril del 2009, los anclajes y mordientes de lo «chicha» siguen adheridos a la agenda nacional. Planificación del parche. El problema se subsana, pero prosigue. El mal peruano se repara y habita entre nosotros. Hay que abrir nuevos espacios de discusión –pregonan los economistas que visitan Canal N–, generar planes económicos, revincular la universidad a la vida política y defender la identidad cultural. Proclama babeante de los estudiosos para acercar las ideas a la sociedad.

 

La Avenida Abancay es la calle como el idioma quechua -digo yo- gramaticalmente aglutinante. Como un tumor, diría un oncólogo citadino, que crece por desorden de genética urbanística. Y según  los sonómetros de la Policía de Tránsito, la Abancay en su hora punta -las cinco de la tarde- arroja 130 decibeles de intensidad cuando la OMS y «Ese dedo meñique», inagotable Bets seller de la dama alimeñada Frida Holler, sugieren que el oído humano solo puede soportar un mínimo de 85 con riesgo de perder la razón u otra virginidades.

lima-22

4.

Hasta el final del velasquismo se conocía como el lumpenproletariat a la masa no integrada a los sectores económicos de la sociedad. Hoy la masa es turba, sus gustos se radicalizan, el recurseo del método es su refugio. El Perú es Lima y Lima sigue teniendo su Centro piputesco en la ahora gran avenida Abancay (los conos tienen los suyos, atados umbilicales al centro político: la Plaza Mayor).

Y Lima es el centro del achoramiento sicosocial.  Sin embargo, lo que más llama la atención de la avenida Abancay aparte de las cofiures tingalesas, es su declarado amor por la cultura. Y la cultura en el Perú es pirata por sus cinco costados. No obstante,  la Biblioteca Pública de Lima hoy en Centro cultural y luce erguida y desafiante. Entre la borrasca de fritangueros y yuquistas hediondos, su director, cuida como el mejor Jorge Basadre aquel patrimonio invalorable de nuestra cultura. Y la ‘Abancay’ arrastra estudiantes. Los que quieren chatear con los jóvenes del estado de Carolina del Norte en EE.UU. y avanzan temprano con rumbo al ICPNA. Los otros que anhelan ingresar a la UNI y se desvelan con sus librazos de la preuniversitaria. Las niñas que siguen cursos de corte y confección y las que lucirán el mandilito de peluquera en el Tomy’s de San Juan de Lurigancho.

Hace un tiempo, avenida Abancay tenía un monumento al sétimo arte: el cine Omnia, una suerte de galpón que en los últimos días ofertaba su emulsión erótica de esta manera: «Tres películas duras. Harto hard Triple XXX. Todo por 3.50. Función continuada». Y más abajo agregaba en letras chillonas: «Los placeres de Tarzán”. “Anales de Susy”, “The Animatriz contra Eva”. Y por más que en la esquina con el jirón Leticia la “Botica” a nombre de Betty Oliva expida la siempre fragorosa Cologne 4711 y tenga como portero una efigie de un barbón con un libro en la mano y que la canalla de la cuadra haya bautizado como San Bito, la cuadra será achorada hasta sus cangallas.

lima-23

5.

La capital del Perú engulle  tres nuevas estructuras sensuales para asumir la sobrevivencia. La megalópolis se atraganta y su cultura funda su imaginario en los subsuelos del erario pasional. La norma se hace licencia. El desorden se respeta y genera al mismo tiempo la psiquis vitaminizada. La ciudad abriga a sus hijos. El paisaje limeño en un daguerrotipo de melancolías. Un agua fuerte de infracciones la infecta colorida. De esta manera, los comerciantes de Abancay en el colmo del fundamentalismo de la administración futurista a lo Peter Drucker, han sincerado sus precios. Amén del pollo a la brasa, en la peluquería Salón Géminis «el maquillaje eterno» y «full unisex» el corte está a 2.50 Soles. ¿Por qué diablos tiene que costar más un trabajo de 10 minutos y a punta de navajazos?

En una de las playas de estacionamiento que los domingos funciona como salón de baile y bar, se anuncia al gran «Roy y Los Gentiles», el príncipe de la postechnocumbia. Aquí la vida no vale nada y hay que andarse con cuidado porque la música hace brotar los jugos del hampa.   Y achorado es el invasor (los del cerro El Chivo en San Juan de Lurigancho y los de los arenales de Ventanilla). La democratización es su frontera que deviene en refugio. Uno no nace achorado, se hace. El poder es achorado y aquí, señores y señoras, sobrevivimos gracias al achoramiento.

El proceso redime al pobre e intoxica levemente al rico, que los hay. La justicia es achorada y la equidad es su culpa. La educación no sentimental se achora y achora al alumnado. El soporte tradición-identidad -nuestro pasado glorioso en los textos y crónicas- es el bolsón de resistencia. No obstante, carcomidas las normas, las (buenas) costumbres, deben su existencia a las nuevas formas de la urdimbre social.

lima-24

6.

En la avenida Abancay es notorio como los segmentos sociales trepan por la bajada económica. El desplazamiento vertical empieza con el forraje del no partido con Velasco pasando por el exitismo de los independientes: Belmont confirma la regla y, hasta el antipartido del nefasto Cambio 90. Dinamitado el puente, sociedad civil-ciudadano-partido político, al combismo se le rompen los frenos. El tejido malsano se hace impenetrable pero corruptible. La textura social y su aberrante sino, no tienen signo ni predestinación. Una costra amoral (la concha) nos cubre del frío. Las moscas pastan en su lomo.

Y contra la tristeza del estómago, solo Dios. En la Abancay hay iglesias y sus conventos. No obstante, abundan los otros credos. Aceptado el mistic shopping, existe, no obstante, el diálogo entre la gente y la imagen sagrada y es suficiente y no de otra manera, la religión se informaliza en la yema del alma. Yuxtapuestos, los pueblos andinos fueron rebautizados con apelativos de santos occidentales, luego la extirpación y después los rigores de la Inquisición. Ahora reaparecen en el arte de los curanderos invocando a Apus, Huamanis y Santos. Simbiosis celestial. No hay brujo que se precie de tal que no use la parafernalia católica.

Así, el asunto es sanarse antes que salvarse. Hay una fe utilitaria incluso con el S.O.S. del Juicio Final tan de uso severo de otras iglesias, las no católicas. Los evangélicos, los israelitas, los Testigos de Jehová y hasta Mahikari, le han quitado protagonismo al Dios real. Aparece Sarita Colonia desde los bares del Callao hasta el Mercado Central  y los cielos también se lumpenizan. Dios es peruano y está tatuado en el brazo armado del chavetero mata taxistas, en el ‘marca’ y en el monte de Venus de la liviana Taboga.

lima-25

7.

Pero en la avenida y la altura del Centro Comercial El Hueco, la medicina del pobre es la yerba y el remedio del desarraigo, la medicina folclórica. La cura ortodoxa, en Lima, está cada vez más lejos de las mayorías y discrimina. De esta manera, las enfermedades son tratadas con una visión retro o retorno a la tierra. La farmacia está en la naturaleza. A saber, el San Pedro, de uso mágico-chamánico, cierra heridas del espíritu y adormeciendo los tejidos neurovegetativos, da paso a la sábila. Esta, desinfecta, purifica y zurce. La maca y la ruda, ahora, mezclada a otros sumos del campo, se toman en el desayuno peruano a pasto.

No es Maca(o)ndo, pero parece. Los kioskos y los mercados ofrecen una oferta integral. Famoso es el jugo de rana viva. El batracio, apenas eviscerado, ingresa a una licuadora junto al caldo de maca y el salvado de trigo. Luego el extracto espumoso, salva al tuberculoso y perdona al flácido. Los centros naturistas tienen su sucursal en la avenida Abancay -Santa Natura es el mayor prestigio y hasta tiene programa en la televisión- asesorados por médicos ortodoxos, prescriben desde aletas de tiburón, pasando por las algas y hasta miel de abeja reina. Todo es bueno, mientras la yuxtaposición de las visiones milenarias se apoye en el testimonio del curado. Las experiencias son válidas contadas por el sanado. Radio Santa Rosa -emisora de los dominicos- acepta este tipo de visión. El enfermo, adhiere a su la fe los poderes curativos de raíces, tallos y hojas. No es suficiente el baño de asiento, hay que meterle diente al hongo y olvidarse de la clínica. Total, todo es más barato, si uno ha dejado su destino en manos del ser superior y de la mata inferior.

lima-26

8.

Y la música en la avenida Abancay tiene del huayno, la cumbia y el sanjuanito. Los refugios salseros y chicheros de la capital existen, pero su carácter masivo no fomenta culto. La proliferación de la piratería genera una vanguardia torva y curva. Los CDs copiados se venden a tres soles. La oferta es más generosa en el calcinado emporio de Mesa Redonda. Cuatro CDs por diez soles. Los equipos están al alcance de todos gracias al contrabando oficial. Un minicomponente se vende hasta en 50 dólares (175 Soles, aproximadamente) y permite escuchar con mediana calidad, un disco de los Rolling Stones o la vuelta al mercado de Primal Scream con su estallido discográfico, «Bomb The Pentagon».

En Lima utópica la discoteca ya es un antro mítico y el CD, un objeto que venció el rigor mortis de la moda. El canon de la marginalidad habita al interior de negocio familiar en la avenida Abancay. Son distintos adentro. Son iguales afuera. En la Abancay los diarios hablan de la infidelidad de la bailarina Yahaira Plasencia y el amante burlado, la “Foquita” Frafán. Antes, el futbolista y la vedette se amaban gracias al alcahuete calor del pueblo. Así ya eran fogosos amantes, ambos aparecían empiernados en las páginas de la prensa amarilla colgada en las esquinas que obliga a que sus vidas se junten.

La noche los imanta. Los imitadores de “Yo soy” se han puesto de moda, y los alcahuetes profesionales –“Metiche” o “Peluchín”-  son harto mediáticos y los líderes de opinión del momento. Son populares pero no famosos. De esta manera se parecen a todos. Sus triunfos son pasajeros, sus caídas abundan. Entonces, forjan una cultura agresiva que batalla y viven de los periodistas. Mezclados, en la prensa deportiva brillan las prostivedettes, en las páginas de espectáculos, la caterva de peloteros. Farándula y estadio tienen los mismos personajes. Solo el gallinazo consumidor de la carroña chismosa los pone en su lugar. Así, los viandantes de la avenida Abancay, vacunados por la hermosura de sus mujeres de kiosko, empachan el bofe de la celebérrima ciudad.

lima-27

9.

Si el censo de la UNMSM, en 1956, registraba medio centenar de barriadas  que rodeaban la capital (el 9.5% de la población de Lima Metropolitana) en José Matos Mar: Deborde Popular y Crisis del Estado, IEP Ediciones, Lima 1984, ya en la década los ochenta existían 598 PP. JJ., es decir, 2’184,000 habitantes. Hoy se ha duplicado la cifra y amplios sectores sociales (el segmento «E») son incompatibles con las estadísticas por vivir incluso al margen de los reconocidos AA. HH.  En el vigente Aníbal Quijano: Imperialismo y Marginalidad en América Latina, Mosca Azul, Lima. 1977.

El submundo social marginal se hace universo y vaga, se aísla entre los extremos de la anomia y la choledad.  La marginalidad se alimenta de razones psicológicas individuales como de los procesos de reducción temporal del mercado de trabajo y de la informalidad socio-culturales. El achoramiento, así, es fruto del deseo (de comer).  El fenómeno tiene como partida la llegada a la alcaldía de Lima de Eduardo «Chachi» Dibós (no otro construyó El Zanjón) en la década del sesenta y se refuerza con Belmont (el empresario optimista a la mejor manera « de Og Mandino o Paulo Coelho) hasta pasar a Castañeda Lossio “roba pero hace obras”. Así se proyecta a todo el país. Revisar, Nicolás Linch: “Una tragedia sin héroes.”

La derrota de los partidos y el origen de los independientes. Perú 1980-1992, UNMSM. Lima. 1999. Los procesos de articulación de la identidad en las clases sociales y lo llamado ‘popular’ se encuentran en pleno debate en América Latina. Ver Néstor García Canclini: Consumidores y  Ciudadanos. Conflicto multiculturales de la globalización, Grijalbo, México, 1995. Es imposible considerar a los miembros de cada sociedad como pertenecientes a una sola cultura homogénea y teniendo una única identidad coherente. La transnacionalización de la economía y de sus símbolos, le niegan verosimilitud al modo de legitimar las identidades.

Quiérase o no, ‘lo chicha’ se consolidó en las playas de estacionamiento del Centro de Lima cuando irrumpió el grupo Los Shapis. José A. Lloréns: Reflexiones en torno a la música chicha, Cuestión de Estado, N° 24, Lima. 1999, advierte que el género ya dura casi tres décadas. Desde esa mazamorra cultural con la cumbia hasta los procesos de hibridación con el rap o el tecno, Lima ha tenido que adaptarse a la vorágine atemporal. Hoy hay una chincha tierna, pegada más a los asuntos del corazón que denunciando su marginalidad. Así, Chacalón es inmortal.

lima-28

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Acerca de cangrejo negro

Cronista, poeta y profesor universitario
Esta entrada fue publicada en Cangrejo Negro / Eloy Jaúregui, Crónicas, Eloy Jáuregui cronista, La crónica ya tiene Nobel, Narrativa peruana, Periodismo literario y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s