Odi Gonzales / ATAHUALPA ESTÁ VIVO

ODI 1
Un texto de ELOY JÁUREGUI

El poeta cusqueño Odi Gonzales ha publicado el ensayo y nueva traducción de “Elegía Apu Inka Atawallpaman. Primer documento de la resistencia inka (Siglo XVI)”. Libro necesario y rotundo para reforzar nuestra identidad histórica.
 

1.
El poeta Odi Gonzales sabe que al Perú le faltan libros rotundos. Para explicarnos, para conocernos, para soñar, para dialogar. Desde su empeño de investigador ha retomado la tarea de traducir al español la Elegía Apu Inka Atawallpaman, ese hermoso poema inka de autor anónimo que ya fuese traducido por José María Arguedas y que Gonzales pretende enriquecer con otros aportes del idioma cusqueño, su lengua materna. La “Elegía…” fue recopilada precisamente en su tierra natal, Calca, donde el poeta creció oyendo y hablando ese quechua entrañable del Valle Sagrado de los Inkas en el que fue compuesto –o escrito—el poema.
La elegía es un subgénero de la poesía lírica que designa por lo general a todo poema de lamento. La elegía funeral adopta la forma de un poema de duelo por la muerte de un personaje público o un ser querido. Cierto, no ha de confundirse con el epitafio o epicedio. Pero se me ocurre también que en este caso la elegía es la elección de un clamor, reproche o queja. Que no es lastimero o en todo caso se aleja del lamento, para convertirse en lo que Odi Gonzales ha designado como subtítulo: “Primer documento de la resistencia Inka (Siglo XVI)”.
Odi Gonzales le ha confesado al periodista Juan Soto mientras su traducción era presentada recientemente en la Biblioteca Mario Vargas Llosa de Arequipa que: “La ‘Elegía’ está lejos de esa imagen con la que se pretende describir esa tristeza atribuida a los andinos. Ese es un estereotipo dirigido por los indigenistas, aquellos señorones de apellidazos españoles y que contradictoriamente eran antihispanos, que construían la imagen de ese indio del pasado doliente y olvidaron por completo al runa simi o quechua vivo y este no es un tipo triste ni perezoso. Es como cualquier persona, con momentos de enorme alegría y también tristeza. Miren cómo son sus carnavales, hay que abrir un poco más los ojos”.
Para realizar este invalorable estudio, Gonzales viajó a las locaciones que inspiran al texto. Estuvo en comunidades cusqueñas, radicó año y medio en Cajamarca.  Es así como nos presenta una versión enriquecida y portentosa de la tradición poética peruana. Hoy, el poema forma parte del material del curso de verano “Literaturas prehispánicas: Región Andes que Gonzales dicta en la New York University y que es el resultado de una investigación que ya tiene  más de 25 años.
Gonzales revisa la historia del texto, presentando las diversas hipótesis sobre su origen y los posibles autores; además lo vincula con otras obras y sucesos relacionados con la crisis producida en el mundo andino por la conquista: desde la Nueva Crónica de Guamán Poma hasta el movimiento Taki Onqoy y la muerte de Túpac Amaru I, el último inca rebelde de Vilcabamba. Basándose en todo ello, realiza en el capítulo central del libro (“Texto y contexto”) un minucioso análisis del poema que conforman las jornadas de la resistencia Inka durante la colonia y que son parte del ensamblaje de este volumen que es complementado con un riguroso estudio comparativo de los 138 versos que conforman la Elegía. Odi Gonzales tradujo este poema quechua y rastreó sus orígenes. La investigación duró siete años.

2.

Odi Gonzales sostiene que la vigencia del poema tiene su origen en los cantos colectivos propios del ayllu. “Algún indígena empezó declamando un cuarteto transmitido en forma oral y que fue creciendo con el aporte colectivo. La gestación duró 75 años, probablemente hasta 1600”. El poema deplora la muerte del último inca, testimonia la caída del imperio y pronostica el fin del mundo andino como consecuencia de la conquista española. Es un documento de la resistencia a la colonización. Gonzales sostiene ese cálculo en base al supuesto estado de los sentimientos colectivos: los primeros años hubo una férrea oposición a los conquistadores, algunos herederos de la casta incaica se refugiaron en Vilcabamba y formaron un gobierno paralelo. Después del 1600, el poder avasallante de los europeos se consolida. Así se fueron apagando los bríos insurreccionales.
El poema fue hallado a inicios del siglo XX en Písac y Calca. Y está escrita en un quechua que Odi Gonzales conoce bien por su condición de calqueño. El poeta puneño Omar Aramayo dice que la traducción de Odi Gonzales no niega la de José María Arguedas, sino que la enriquece. Y lo hace desde el soporte de ese captar los sentidos ocultos del quechua, idioma de grandes metáforas, que consigna en sus entrañas el saber del sentimiento relampagueante que recorre el texto de extremo a extremo como reclamo ante la muerte del Inka y la ese cataclismo que produjo en la psicología colectiva del siglo XVI.
Odi Gonzales, finalmente, usa el poema como pretexto histórico para explicarnos el tiempo de Atahualpa pero para hablarnos también de la muerte del primer Túpac Amaru que supuso ya la aniquilación definitiva de una estirpe y la destrucción de un mundo. Así, ambos inkas se fundieron en la memoria colectiva andina como un poderoso símbolo de la resistencia y en la conjunción de ambos holocaustos se propició la creación de la elegía. Poema que definitivamente fue creado en la propia convergencia de dos culturas –la andina y la hispánica—y dos códigos: la escritura y la oralidad. Libro de envergadura, para conocernos, para saber de dónde venimos y a dónde vamos.

Del Cusco a Nueva York

Odi Gonzales (Cusco, 1962), es doctor en literatura peruana y latinoamericana. Estudioso de la tradición oral quechua, poeta, traductor y profesor universitario en Perú y Estados Unidos. En 1992, mereció el Premio Nacional de Poesía César Vallejo y el Premio de Poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Ha publicado los libros de poesía Juego de niños (1989), Valle Sagrado (1993), Almas en pena (1998), Tunupa/El libro de las sirenas (2002), La escuela de Cusco (2005), Valle sagrado/Almas en pena (2008, 2da. edición),  Avenida sol/Greenwich village (2009). Asimismo, tiene los libros de investigación El condenado o alma en pena en la tradición oral andina (1995), Taki parwa 22 poemas quechuas de Kilku Warak’a. (2000). Traducida al inglés por la poeta norteamericana Lynn Levin, el libro de poesía La Escuela de Cusco editado  en Nueva York. Desde el año 2008 es profesor en New York University.

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Acerca de cangrejo negro

Cronista, poeta y profesor universitario
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