Periodistas 10 / TITO HURTADO, EL TEXTUALISTA

 Una crónica de ELOY JÁUREGUI

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1.

Víctor Hurtado Oviedo no parece ni periodista ni poeta. A lo lejos da la impresión de ser un catador de olores –que los hay y es profesión bien remunerada— y muchos al ver uno de sus escasos retratos dirá que es un misterioso mecatrónico –un ingeniero 4×4–. No, “Tito”, como lo conocen aquellos pocos que dan fe que lo conocen, es escritor de fondo, un textualista, hubiese escrito si estuviese con más humor que humo. El lunes, en el News Café del Jockey, una dama me preguntó que por qué festejaba a los gritos cada página de un libro blanco que leía. “Soy blanco de su ingeniosidad”, respondí. El libro blanco era “Otras disquisiciones” (Lapix Editores. Cuarta edición. Lima 2012) de Hurtado. Compro libros en Crisol para diagnosticar su destino en mi biblioteca y en el café de al lado. La mayoría no llegan a mi casa. Se los regalo a los mozos que leen Expreso. Entonces saben que la lectura no es más que una dulce tortura.

Este tercer libro de “Tito” –parece pseudónimo de emerretista—tendrá buen fin desde el principio. Lástima que esté divorciado. Cuando casado mi mujer me forraba mis libros de cabecera –escritos para combatir la jaqueca– con vinifán. Así pasó con “Hayismo-leninismo” (Bahía Ediciones. Lima 1987) y “Pago de letras” (El caballo rojo. Lima 1998). Maestro de obras, Hurtado se compra el corazón de uno y otro. Es “Inolvidable” como el bolero del nacido en Manzanillo, Cuba, don Julio Gutiérrez y que lo hizo famoso su tocayo, Tito Rodríguez. Hurtado es autor de culto pese a su cultura. El gran cronista Toño Angulo, imberbe y aun sin mujer catalana, ofrecía un taller de crónicas en la UPC hace unos años y sin morosidad a partir del “pago de letras” de Hurtado. En el aula todos se hacían llamar “los hurtadistas”, otro hurto a la afecto del autor, y está bien.

Hurtado dice en su reciente libro que el título es un robo inepto de uno de Jorge Luis Borges: “Otras inquisiciones”. Y confiesa frente a los reflectores: “Si uno no sabe robar más vale que se dedique a la honradez”. Vamos ¿Y quién es Hurtado? Un limeño de ésos, de solera napa y labia. “Nací en Lima en enero de 1951. Resido en Costa Rica desde 1989. Aunque soy unisexual, también soy bigenérico: mis géneros son el bolero y el ensayo. Hace muchos años, crucé por diarios y revistas que, pese a ser impublicables, se publicaban; en descargo, también eran ilegibles. Quizá algún día me arrepienta de lo que hice, mas por el momento sigo en el pecado con la única fuerza que me queda, la de la costumbre”, dice. Punto genial.

 

2.

He conocido a tres Hurtados. En 1972, aquel que nos prestaba su casa hecha jirones del jirón Huancavelica en el barrio de Monserrate. Ahí nos reuníamos con Jorge Pimentel y los poetas del movimiento Hora Zero. “Tito” nos miraba desde lejos. Era mejor, así evitaba el contagio. La poesía ‘comprometida’ era viral. En 1980 ingresé al Diario Marka y creo que trabajamos juntos con el segundo “Tito”. ¿Creo? En el Perú el periodismo es todo menos un trabajo de planilla. Mi AFP la pago como masajista espiritual. Hurtado ya era un erecto columnista. Hurtado tenía talla de basquetbolista sin aro y a punto de jugar canasta. “Poeta serás tú”, me decía antes de llamarlo vate en aquel colectivo de prensa izquierdosa. Qué lujo, con Toño Cisneros, con Juan Acevedo, con el Chema Salcedo. Y en el 2012 lo he vuelto a encontrar convertido en un libro que es una maravilla textual (y sensual).

Así Hurtado evita la naturaleza del periodismo, convertir los textos en objetos perecibles. “El arte de envolver pescado”, Toño Cisneros dixit. Evitar la muerte de un suceso sorprendente. Conseguir la eternidad de una noticia, que a decir de Lavoe, es un periódico de ayer. La temporalidad de Hurtado es la vigencia de los textos que escritos desde 1996, se leen hoy más frescos que un lenguado frente a los cuchillos de Javier Wong ¡Cebicherista de las paradojas! Así, aquella escritura ‘hurtadista’, obligó al maestro Luis Jaime Cisneros a escribir una apología de esta ideología escribal: “He aquí una prosa realmente extraña por lo firmemente acentuada, lo bien erguida, que no debe pasar inadvertida, sobre todo tratándose (como se trata) de prosa periodística. Hay tan poco apego del escritor al periódico, que hemos perdido la antigua costumbre (que fue lujo del modernismo) de que los escritores frecuentaran las salas de redacción”.

A hurtadillas, Hurtado lo niega todo pero ese es su estilo. La escritura de estilo. “Jamás he escrito un cuento ni un poema, y fracasé (con verbo transitivo) una novela. Soy hombre de pocas sílabas… ¿Cómo será creerse escritor? Este es un misterio sin resolver –curiosamente, como todos los misterios–. Tal vez con un poco de esfuerzo yo escribiría más, pero no lo hago porque no tengo tiempo, porque no sé qué decir o porque me gusta más hacer otras cosas”, asegura. De esta manera, Hurtado es seleccionado de un equipo donde juega González Prada, Abraham Valdelomar, José Carlos Mariátegui y el periodista César Vallejo. Amen que la cultura de la elite y la cultura popular se hermanan, felices, y esos artículos y ensayos adquieren la dignidad literaria. Filósofos, políticos, literatos y cantantes de boleros conforman su coro griego n el ágora de la oralidad silente.

 

3.

Yo acabo de publicar un libro de boleros y me olvidé que Hurtado es prosélito y adepto y adicto a los boleros de Cheo Feliciano. No olvido los boleros como consignas visceralistas del ser y la nada. Existenciales hemos coincidido otra vez en el trabajo y el gozo de la erecta oreja del bongó cardio-enchuchado. Y quiero citar al poeta Arturo Corcuera, afiliado como yo a la musa hecha música en Hurtado: “Soy partidario de esa prosa periodística que no solo busca la comunicación y la concisión sino también la belleza. Aquella que está nimbada de imágenes, de metáforas relampagueantes, de ironías y de gracia, aderezada de figuras literarias que retornan remozadas con traje nuevo, con otra piel, sin descuidar las ideas ni que ellas nos descuiden a nosotros. Por eso lo leo. Es una fiesta cada página (…) El poeta César Calvo decía que lo más parecido a cocinar es hacer el amor. Y la escritura de Tito Hurtado tiene mucho de cocina y de amor en el quehacer. Para esta tarea se necesita pasión e inspiración: estoy seguro que las sumas musas descienden de las estrellas y le susurran al oído, igual que cuando las olas del mar depositan su música en las caracolas. Diríamos que Tito escribe en estado de gracia, tiene ángel. Se resiste a que lo llamemos escritor”.

Sé que no todos los periodistas pueden consolidar un estilo en el día a día de los textos. Pero sé que todo es posible en este acto acróbata de juntar palabras y darles un sentido. Por ello Hurtado tiene seguidores brillantes como Paco Moreno o Toño Angulo, periodistas de raza, que se juegan el pellejo y hacen de su prosa un perfecto vino de tinta, añejo, brillante y pendejo.

 

Fragmento del libro EL MÁS VIL DE LOS OFIDIOS.

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Acerca de cangrejo negro

Cronista, poeta y profesor universitario
Esta entrada fue publicada en Cangrejo Negro / Eloy Jaúregui. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Periodistas 10 / TITO HURTADO, EL TEXTUALISTA

  1. Beatriz Lucía dijo:

    Incluso con su escepticismo Victor H. nos hace creer nuevamente y sus dardos son precisos y elegantes. Me alegra que poetas como Arturo Corcuera y Eloy Jauregui lo reconozcan, lo quieran, lo destaquen, y es que es un gozo leer a Hurtado. Gracias.

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