Brasil / ORGASMOS ORGANIZADOS

Un texto de ELOY JÁUREGUI

Brasil

1.

Aprendí filosofía y a enamorarme en portugués escuchando a Elis Regina y a Vinicius de Moraes cuando Zico hacía goles de tijeras en el España 82. El Perú, entonces no limitaba con Brasil. Lo tenía en las espaldas. Una selva amazónica no podía separar dos identidades. Por qué entonces Brasil jugaba –juega– como si viviese en perpetuo carnaval. Para nosotros, al contrario, el fútbol es drama. Ellos son sensuales y hedonistas, los peruanos trágicos, ese es nuestro problema.

Brasil, siempre jugó así bajo la axioma: “te hago 6 aunque tú me hagas 5”. Después del Maracanazo de 1950, se fregaron. Pero entendieron que a la alegría había que añadirle ciencia. Por eso llamaron a los mejores alumnos de Einstein. 8 años luego en Suecia, los bailaron a todos e inventaron el juego-show. Un lenguaje óptimo no sólo para ganar sino para divertirse. Además, inventaron el 4-3-3. Retrasaron a Zagalo al medio, inventaron al lanzador Didí y para colmo, se la jugaron por un niño: Pelé. Ahí nos ganaron a todos.

Va a pasar más de medio siglo de ese suceso. Brasil jamás dejó de asistir a un mundial. ¿Por chongueros? No señor. Por disciplinados y marciales. Sí apareció Garrincha también estaba Djalma Santos y sus cruces. Si nos sorprendió Amarildo en Chile es porque estaba Vavá, un 9 que la hacía de arquero. En Inglaterra, sistemáticamente los molieron a patadas. Pero vino México y aquello fue un concierto de Tom Jobim en Ipanema. Clodoaldo y Brito que bien podían jugar en el Municipal hasta se contagiaron. Perú tenía los suyo con Eladio Reyes y Hugo Sotil. Brasil cada vez que pisó el acelerador en Guadalajara nos pasó por arriba. Ellos se habían acostado temprano. Los compañeros de Perico León estuvieron chupando hasta las 5 de la mañana.

2.

Brasil, luego, entro en un proceso de recomposición. Todo el resto iba a jugar contra ellos. Había que seguir inventado. El ciclo de Coutinho no se consolida pero se sigue innovando. Más podía el fútbol-hormonal. En 1974 los holandeses los quebraron. En Argentina, entre el general Videla y su Junta Militar y el zambo Manzo, los frenaron jugar la final. En España 82 el factor Rossi los mandó de regreso por dos chiripazos. Pero ya se venía venir al gran equipo que es hoy, desde Parreira y hasta Luiz Felipe Scolari.

Y el de ayer fue un día para la historia. También un 30 de junio de 2002, Scolari ganaba el quinto título mundial de Brasil en Corea-Japón. Once años después, el mismo técnico conquista la Cuarta Confederaciones, la tercera consecutiva, y se colocó con legitimidad la camiseta de favorito al Mundial del próximo año. Cuidado, si uno ve este Brasil, se dará cuenta que es un equipo nuevo –más Neymar—pero con un promedio que no excede los 22 años.

Este Brasil futbolístico, que en cada partido de su torneo jugó con las protestas sociales en las calles como sonido de fondo, ayer se entregó por completo a la euforia por su rotundo 3 a 0 a España. El nuevo Maracaná –esa Taj mahal de su fútbol– cuyo dispendio para las remodelaciones despertó un fuerte rechazo popular (al igual que en otras sedes), ya no es sólo la mole de cemento en cuyas entrañas se lloró el “Maracanazo” de Uruguay en el Mundial 1950. Ahora también es el escenario de este nuevo título, el primero de Brasil desde la anterior Copa de las Confederaciones, en Sudáfrica 2009

 

3.

Lo juro, escribo de fútbol desde 1980. No porque admire a Vargas Llosa sino porque no me explico cómo Dunga pudo ser tan perfecto en el Mundial de EE.UU. Hoy que todos son sabios en fútbol, les decreto el triunfo de este equipo verdeamarilho. para el 2014. No es un lugar común. Es que no veo cómo puedan ganarles. Brasil juega con 2 o 3 0 4 Defensas. 5 o 3 o 2 en el medio. 5 o 6 delanteros. ¿Qué Brasil juega con 21? No, pero parece. Además tiene a Neymar ahora, como en su tiempo tuvo a Ronaldinho, que la hace por 10, y es poesía y es samba y es gol.

Casi como las protestas sociales en las calles, Brasil fue imparable en la cancha. La alegría brasileña es más que justificada. Arrolló a un rival que llegaba como favorito, algo que no es usual cuando de por medio está Brasil. Esta España no sólo es el equipo del momento, sino del quinquenio, período en el que conquistó los mejores resultados de su historia (dos Eurocopas, un Mundial) con un estilo cautivante por su técnica y juego asociado.

Hoy la pelota es perseguida por todos los ojos del mundo. La magia de de este equipo de Fred, Hulk y Óscar lo invaden todo. Posee la sagrada omnipresencia de los genios. Si Alemania es la Babel planetaria, en todos los idiomas, como nunca, se le teme al mismo Ronaldinho o Robinho o Kaká que juegan en la banca. Alguien ha dicho que el fútbol es como un esperanto exitoso. No importa dónde te encuentres, siempre genera comunicación. Por eso, el juego de Brasil –aunque a veces pierda– es la demostración palmaria de un juego que alimenta la cultura, energiza la imaginación, recarga el erotismo. Yo no soy brasileño pero por ti seré.

 

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Acerca de cangrejo negro

Cronista, poeta y profesor universitario
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