Shakira / LA PATAFÍSICA DE LA PELVIS

Una crónica de ELOY JÁUREGUI

shakira-danca-sensual-3838

 Para Mónica Cabrejos

1.

Uno puede escribir ficción –la mentira es otra cosa—, pero la verdad es suficiente invención. A ver para ver. ¿Usted conoce a Isabel Mebarak Ripoll? Yo sí. Desde hace un tiempo cuando en Lima se postraba –el postre es el remate del mejor orgasmo—y en pose de gata más libidinosa que sexy, y en cuatro patas se computaba felina más que femenina en el escenario redondo como cama sin fondo. Y jugaba a la seducción falaz, restregando su trasero por el tubo del micrófono para tumbarlo de un culazo. Y luego empezaba con la danza del vientre, ese ojo de huracán tuerto o Polifemo miope que al mismo Copérnico y a todos sus adláteres les hubiese provocado caerse de poto, pero de abajo hacia arriba. Y verla y sentirla, me enroscaba en su cabello de caballa. En su cola de yegua alunada, en su crin vulvar erizada de ritmo. Otra vez. ¿Usted conoce a la Mebarak? Yo sí y la llamo como todos, a los suspiros entrecortados, apenas Shakira, que en un dialecto árabe quiere decir: “mujer llena de gracia”.

Gracia y no Grecia. Shakira si fuese griega sería portadora del virus de la patafísica.  Y qué tiene que ver la patafísica con aquella licuadora humana que Shakira hace de sus caderas con sus 69 velocidades. El todo y la nada. La patafísica –como bien saben, hipócritas lectores– fue un movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo XX. Al principio, los críticos en estado crítico, lo vincularon al surrealismo. El escritor Alfred Jarry, había presentado con poca fortuna su libro “Gestas y opiniones de Doctor Faustroll”. Un adefesio, para muchos. Un topacio para pocos. Los admiradores del talentoso Jarry, entre vinos y otros sicotrópicos, escribieron en abundancia de esa ciencia –de manera paródica, es decir en joda— bautizada como patafísica, sus abigarrados conceptos y su levedad obstinada. ¿Y para qué servía la disciplina de marras? Dizque: “Para el estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones”.

Ojo, las excepciones. Shakira es una de ellas. Desde su debut precoz, cada uno de sus espectáculos es un orgasmo masivo y/o privado y/o simultáneo. Luego vino su vena rockera y se colgaba de una guitarra de pedrería rosa fucsia para interpretar “Don’t bother”, uno de los éxitos de la versión inglesa de “Fijación oral”. Lo juro. Yo la he visto desde mi dormitorio y por cable desde Barranquilla, su patria chica, por toda Europa, África y EE.UU. Y desde hace un tiempo, y así me quedo dormido solo, sólo soñando con ella, como el más infiel de sus maridos anónimos.

Pero Shakira aunque porta el diablo en el catre es un Ángel (sí con mayúsculas) y utiliza todo el peso de su nombre para alzar la voz y defender los derechos humanos de los niños en su propia casa, Colombia, que hace cuatro décadas se desangra en un conflicto interno entre gobierno, paramilitares y guerrillas. Luego, tiene la humildad para aceptar que otros arriesgan más que ella en ese trabajo. “Hay gente que hace mucho más que yo (…), esos maestros rurales y religiosas que caminan kilómetros y kilómetros para llegar a zonas violentas en mi país”. Así dijo en una entrega de los Billboard Latinos, cuando fue reconocida por su labor humanitaria con la Fundación Pies Descalzos.

 

2.

Según la misma revista Billboard, el tema que interpreta con el rapero Wyclef Jean «Hips Don’t Lie» [Las caderas no mienten], sigue siendo el número uno de la lista de los «Hot 100» de audiencia radial en inglés y es líder también de la lista “Hot Latin Tracks” en las emisoras españolas. Pocos, casi nadie recuerda que esta doble hazaña, en el mercado en inglés y en español de Estados Unidos, haya sido lograda por algún artista latinoamericano con tanta contundencia. Casi todos los rijosos temas de Shakira son número uno también en las listas “Hot Digital Tracks” de Billboard, que registra las ventas en Internet, y la “Hot Digital Songs”, las más escuchadas en la red. Y como Shakira satura con este éxito, es líder también en las listas “Pop 100” y “Pop 100 Airplay”, que siguen la categoría pop.

Y Shakira estaría otra vez en Lima. Y no me queda más que cortarme la yugular con el sobre de un profiláctico. Y vamos hombre, Shakira no es lo que se dice un cuerazo. Cierto, no tiene el trasero descomunal de Jennifer López ni los pechos perfectos de Cameron Diaz ni la conchudez cárnica de Salma Hayek, ni las cangallas hormonales de Eva Méndez, ni la talla arrechante de Eva Longoria, ni la ingenuidad lasciva de Thalía y menos el gel ardiente y vaginal de Jessica Alba. Qué va. Casi inadvertida, puede pasar piola en tanga como una barranquina en la playa del Regatas o como una patita de jeans rotos en una disco del Bulevar de “Eisha”. No obstante, le gusta a morir a un hijo de Piura como a una niña del colegio San Silvestre o a un chofer de combi.

Vende celulares, bebidas y jeans. Posee premios Grammys, MTVs y hace comerciales donde su pelvis musulmana es el gancho. Eso sí, sus abundantes logros la colocan hoy en día como una ‘artista prodigio’ y pertenece por su ADN más a la nueva movida colombiana –Carlos Vives, Aterciopelados, Juanes, Bacilos, Ana Sol—que al “Cartel” de los herederos de Pablito Escobar. Es un orgullo mestizo latino contra el morbo hirsuto de los gringos.   Así fue desde aquella vez que Isabel Mebarak Ripoll se puso como chapa «Shakira», una buena hija colombiana de clase media –Barranquilla. Nació un 2 de febrero 1977—, que actuó cuando niña a los 13 años para un grupo de mineros –que obviamente la quisieron violar– y desde esa vez convenció hormonalmente a un ejecutivo de la Sony Music con su inocente danza árabe donde su ombligo parecía el eje de una mezcladora de hormigón.

3.

Recuerdo aquella vez en el 2003. Era un sábado cuando a las 4 y 45 de la tarde aterrizó en el Jorge Chávez con su avión privado, su papa y mamá, su hermano Antonio y una delegación de 70 personas, y antes de trasladarse al Swissotel de San Isidro, le confesaría a un periodista inescrupuloso, tipo Bayly o Beto Ortiz, en medio del berrido más anémico que histérico de sus fans de Carabayllo y La Balanza de Comas, que amaba a los niños, que ya acumulaba 8 novios aunque el oficial era Antonito de La Rúa y que le llegaba a la punta de su erecta nariz, la virginidad. Carajo, felizmente que Cipriani estaba con el estómago flojo.

Ya en la suite presidencial del hotel donde alguna vez depositó su dulce pellejo la diosa Claudia Schiffer, un botones le pasaría, por lo bajo, a la prensa de los diarios serios, una lista que la “Diosa de la fortuna”, que ‘eso’ también quiere decir ‘Shakira’ en libanés, había enviado desde Quito –ciudad que detesta por el olor a la ‘carne mechada’—en el que aparecía el rol de sus exigencias y donde destacaba la limosina que ocupa su doble, una mujer parecida a Shakira pero con mucho más vellos en las piernas, encargada a despistar a periodistas, fotógrafos y seguidores, mientras la cantante se desplazaba en una camioneta 4X4 con su equipo de seguridad, bellos todos ellos.

Y por adelanto van estos lugares: “La música de Shakira tiene una impronta personal que no se parece a la de nadie, y nadie la canta ni la baila como ella a ninguna edad con una sensualidad inocente que parece inventada por ella. Se dice fácil: ‘Si no canto me muero’. Pero en Shakira es cierto: si no canta no vive. Lo único que le devuelve la paz del espíritu es la soledad en medio de las muchedumbres. Una vez en el escenario no tiene el temor escénico, sino todo lo contrario: el terror de no estar allí. ‘Me siento –dice– como un león en la selva’. Es uno de esos pocos espacios donde tiene la oportunidad real de mostrar lo que es, lo que ha sido, y lo único que será sin duda hasta la muerte”. ¿Qué tal?

Este texto no es mío, pertenece a Gabriel García Márquez, más que compatriota, viejo verde, tan rijoso como ese José Arcadio que se cortó un testículo frente a la estampita de Nuestra Señora del Orgasmo, obviamente, de espaldas.  Es que Shakira más que un fenómeno extraño es una mujer cómplice. Uno la siente al fondo trinal de cada verso como si la hubiera escuchado aún nonato en el vientre de la madre de uno. Es pop pero es más islámica. Su isla en todo caso es latinoamericana. ¿Cómo? Sí, tiene de árabe por morisca y tiene de mora por artista. De esta manera llegó de antiguo y en carabela. ¿Colón o Pinzón? Qué más da. Así se entronca a nuestras raíces musicales pero se engarza con mayor furor a nuestro canon alimenticio y sobre todo al código asolapado del sexo caliente del trópico, al tibio de las sabanas negras asedadas y al candente de nuestras arenas que se bañan en el pacífico océano del Atlántico.

Ella ha confesado que lo que hace con su cuerpo, pasando el umbral de su casa, es cosas de su vagina y su dueño. Que le mueva las menestras o que lo deje invalido a cualquiera es asunto de la prensa basura y no de gente decente como este cronista que repite y repite bien al Marqués de Sade. «Yo no soy onanista pero si no paras de moverte, por ti seré”. Y Shakira ha vendido hasta el cierre de esta edición más de 160 millones de discos en todo el mundo –incluyendo las disquerías de Bagdad y Trípoli–. Y dizque quiso ser psicóloga y seguro que Freud más que Jung se hubiera opuesto a su apuesta. De cantante y sin zapatos le va mejor sobre todo cuando ingresa a los páramos del trance y uno no sabe si está vacilándose en la recordado ‘disco’ Kapital de Retablo o si se está fumando un porrito a la manera de Calamaro en un callejón de Tánger.

 

4.

Shakira no se parece a nadie. Los másteres de la mercadotecnia saben que es negocio químicamente puro. Sus grabaciones y su look y sus siderales webs la muestran con esa extraña mezcla de niña que come con su mano y de mujer que todavía duda frente a ser una ‘perdida’ de chongo de puerto o terminar de monja de clausura por culpa de un mal hombre con aire a periodista. Carne de las súper-ventas, su imagen es ambicionada por las principales empresas del planeta.  Pepsi le hacía tomar su gaseosa hasta que reviente, la marca de teléfonos celulares Nokia tenía una musiquilla de llamado con su éxito ‘Ojos Así’, los italianos del ayer Tim decían que, «con sólo llamar al 9798-9898 podrás hacer que Shakira te vea». Luego, Calvin Klein la contrató para que sus amplias caderas modelen su nueva línea de jeans.

El pool de críticos de la revista original The Rolling Stone, afirmaban que Shakira se ha convertido en el Pokemon de la industria musical latinoamericana. Y promocionaba, toda vestida de negro, una cámara digital que no quiero mencionar. Y en jeans, ahí aparece con su Movistar moviéndose autónomamente sobre una cama de color granate que fue un golazo de la campaña de la empresa Young & Rubicam, y ni hablar del ‘making of’ del comercial ‘’Burbuja de la empresa Freixenet’’ del último año nuevo donde la veo vestida de dorado en distintas locaciones de fantasía adecuadas para la campaña en Barcelona.

En su recordada “La gira de la mangosta” [léase mangosta como signo simbólico: un animalito –mamífero soñador– que puede derrotar a una serpiente de una sola mordida], esa suerte de ‘tour de force’ vitaminizado que no es otra cosa que una superproducción internacional –se había iniciado en noviembre del 2002 en San Diego, California y contemplaba un recorrido de conciertos en 30 países y 50 ciudades–. Esa vez contaba con un escenario de 350 metros cuadrados, que incluían pasarelas laterales entre el público, 35.000 kilos de material colgado del techo, 280.000 vatios de luz y sonido, más 130 personas involucradas en el montaje, así como 10 trailers y 7 autobuses para trasladar a todo el personal. Hoy su ‘trupé’ es más corto pero no menos pesado: Cosas de la nanotecnología y el minimalismo. Así que ya lo saben compañeros. Si la cobra Madonna está aún con vida, que ponga las mechas en remojo porque la mangosta Shakira viene con hambre y ya se tragó a otras culebras.”

Y vamos que Shakira es voraz. En medio de toda esta vorágine de su corta vida, la reina del pop-rock, a quien desde los 13 años le inventaron novios y maridos, ha terminado una relación de 11 años con Antonio de la Rúa, hijo del ex presidente argentino. Curioso. Digo que ha terminado la relación de la cama pero no aquella que sigue en los negocios. La prensa uruguaya resalta hoy martes 8 de marzo del 2011 que la cantante arribó en la madrugada del domingo en vuelo privado al aeropuerto Laguna del Sauce después de una sesión de masajes en Buenos Aires y luego del show que brindó en el Estadio Puerto Madero ante más de 45 mil personas este sábado 5. Añade que en el Hotel Conrad se hospedó en la lujosa y amplia suite del piso 17, con vista a la bahía, donde descansó y repuso energía para el recital en Punta del Este. Que la acompañaban cerca de cien personas. Advierte que entre ellos estaba el ex novio Antonio de la Rúa, más el tour de managers, el staff de seguridad, los músicos, bailarines, coreógrafos, vestuaristas, técnicos y personal para el armado del escenario.

 

5.

Bueno. Shakira también ha declarado que no hay día o noche en que no tenga sexo. Que aquello remplaza al mejor spa. De ahí que sus seguidores onanistas festejaron el pasado 10 de enero cuando Shakira anunció en su página web que después de 11 años juntos, ella y su novio Antonio De la Rúa se habían separado en agosto de 2010 después de haber tomado “una decisión mutua para darnos tiempo fuera de nuestra relación romántica” y que la pareja “ve este periodo de separación como temporal y como un tiempo de crecimiento individual a medida que seguimos siendo socios en nuestro negocio y en la vida profesional”. Acotando que De la Rúa sigue “trabajando en las empresas y los intereses de la carrera como lo ha hecho siempre”.

De la Rúa que es mudo pero según sus íntimos, grita como Tarzán en el catre, por la sombra dejó de llorar y al toque agarró viaje con Celinés Toribio, una modelo dominicana y presentadora de televisión que es más alta y más empiernada que Shakira, y que en los combates del amor es avezada porque está casada desde 2009 con el empresario puertorriqueño Giancarlo Chersich. Los que descubrieron el romance fueron los periodistas de la revista argentina “Gente”, quienes publicaron a la amiga secreta de Antonito saliendo con la morenaza de la casa de Alejandro Sanz, en Miami. Otro alcahuete. Y Vaya, que festejaron el hallazgo más que un gol de Messi en el Barza.

Pero la primera que sacó los pies del plato fue Shakira. Ya a mediados de julio del 2009 en un hotel caleta de la isla de Ibiza –alquilado en exclusividad por la cantante–,  la creadora del ‘Waka Waka’ había pasado 24 horas con el futbolista de la selección y del Barza, Gerard Piquet. Era una verdad a gritos que las dos estrellas “se vivían”. Y después de mucho tiempo de rumores y desmentidos, fue el propio Piquet quien se decidió a “colgar” la foto en su Facebook. Y anunciándola en su cuenta en Twitter.

Ahora están casados y con guagua. Pero esa vez la imagen fue tomada un sábado por la noche durante la fiesta de Piquet que cumplía años este 2 de febrero. Y era casi la una de la madrugada cuando Piquet anunciaba a través de su Twitter que iba a colgar una foto de la celebración de su cumpleaños. Teniendo en cuenta que el jugador barcelonista es bastante bromista a través de las redes sociales –que las utiliza tanto como yo–, sus seguidores podían esperar casi cualquier cosa. Pero menuda sorpresa. ¿Quién podía imaginar que en la imagen saldría acompañado de Shakira? Además, en la foto aparecen también Carles Puyol y su novia Malena Costa –un pescadazo–. O sea, aquel binomio artista-futbolista se da aquí, acullá y en la Conchinchina.

Veo la foto y sí pues. Se notan que ya se fueron a la cama. Para los argentinos, quienes dan por hecho que Barranquilla queda cerca a Las Malvinas, los cachos de De la Rúa es un asunto de abundancia de calcio. Y lo demostraron este fin de semana. Es decir, que les resbala que Shakira esté con Piquet o Gadafi, porque al evaluar el fervor y el fanatismo que despertó la barranquillera en su despedida en Argentina, se notó abiertamente que lo realmente importante para sus seguidores es ella y su colorido show, uno de los mejores en lo que va del año, por su puesta audiovisual, su tecnología y el repertorio interpretado, según informó la prensa este lunes.

Y termino a la manera del “Gabo” quien hubiera escrito de esta manera ante la belleza especial de la barranquillera. Es que es muy difícil ser lo que Shakira es hoy en su carrera, no solo por su genio y su juicio, sino por el milagro de una madurez inconcebible durante tanto tiempo. Cuesta trabajo entender semejante poder de creación compatible con sus trenzas negras de ayer, las rojas de hoy, las verdes de mañana. Se ve que es como ella quiso ser: inteligente, insegura, recatada, golosa, evasiva, intensa. Hija del trópico colombiano de hueso colorado, desde el mundo entero y desde las nubes de su Olimpo añora las huevas de lisa y el bollo de yuca, y una casa de techos muy altos que ya se pudo comprar frente al mar, con decenas caballos y mucha tranquilidad. Y que dice que adora los libros, los compra, los acaricia, pero no tiene el tiempo que quisiera para leerlos. Y que anhela a los amigos que se le quedan en los adioses apresurados de los aeropuertos porque sabe que no será fácil volver a verlos.

 

(Fragmento de un texto del libro EL MÁS VIL DE LOS OFIDIOS que se editará en julio del 2013.)

Anuncios

Acerca de cangrejo negro

Cronista, poeta y profesor universitario
Esta entrada fue publicada en Cangrejo Negro / Eloy Jaúregui. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s